lunes, 29 de septiembre de 2014

afomíos otoñales


Nunca veo las cosas como son, veo las cosas como soy.
La nada más existencial es el vacío vacui no el horror vacui
De las cabezas sabias nacen muchas estupideces.
El abandono no debe llevarte a sufrir sino a huir.
Un mundo redondo propicia mucha inestabilidad
Los amores que se van ni eran amores ni ná.
Se llaman nanerías al arte de no hacer ná.
Las fantasías no crean sino problemas.
Los mejores sueños son los que suceden despiertos.

jueves, 25 de septiembre de 2014

la ternura según herta müller

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¿TIENES UN PAÑUELO? me preguntaba mi madre cada mañana en la puerta de casa, antes de que yo saliera a la calle. Yo no tenía el pañuelo, y como no lo tenía, regresaba a la habitación y sacaba un pañuelo. No tenía el pañuelo cada mañana, porque cada mañana aguardaba la pregunta. El pañuelo era la prueba de que mi madre me protegía por la mañana. 
A otras horas del día, más tarde o en otras circunstancias, quedaba a merced de mí misma. La pregunta ¿Tienes un pañuelo? era una ternura indirecta. Una directa hubiera sido penosa, algo que no existía entre los campesinos. 
El amor se disfrazaba de pregunta. Sólo así podía decirse a secas, en tono de orden, como las maniobras del trabajo. El hecho de que la voz fuera áspera realzaba incluso la ternura. Cada mañana estaba yo una vez sin pañuelo en la puerta, y una segunda vez con pañuelo. 
Sólo después salía a la calle, como si con el pañuelo también estuviera mi madre.
(Comienzo del discurso de Herta Müller con motivo del Premio Nobel) 
(Gift Michael Reinaud)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Laberintos ajenos


Quien solo busca la salida no entiende el laberinto, y aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido.
José Bergamín

miércoles, 17 de septiembre de 2014

palabras de eduardo galeano

La uva y el vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de
Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:

- La uva --le susurró-- está hecha de vino.

Marcela Perez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva
está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que
cuentan lo que somos.



Eduardo Galeano

viernes, 12 de septiembre de 2014

soledades contemporáneas


En las historias de amor antiguas lo cursi se daba por hecho. De ahí, que no se tuviera miedo a caer en la cursilería. Pessoa decía que las cartas de amor son ridículas siempre. Y Galdós, escribía apelativos noños a Emilia Pardo Bazán.
 

Ahora que todos somos unos inseguros, lo cursi está prohibido en el discurso amoroso. Es más fácil tener sexo que hablar de amor. Nos resulta más fácil firmar una hipoteca para toda la vida que decir "te quiero". Y el compromiso, es una palabra impronunciable. Con la compañía del móvil se firma un compromiso por lo menos de meses, con una pareja  "mañana te llamo".
 

En esta sociedad individualista e independiente lo difícil es comunicarte con alguien, por eso la única forma de contar una historia de amor es contando una historia casi de terror. Dice el escritor Roncagliolo que los elementos vitales de novela romántica  de siempre son: “mucho sexo y soledad”. En ocasiones la soledad se presenta como el auténtico amor a uno mismo.

(fotografía Jay Maisel)

martes, 9 de septiembre de 2014

afo-míos de setiembre


Hay personas que familiarmente creen tener tantas raíces que siempre se andan por las ramas.

A quién buen árbol se arrima le cae un rayo si hay tormenta.

El estar pendiente de tu pasado sólo sirve para entretenimientos genealógicos.

No por mucho madrugar adelantas otro día.

El matrimonio es un lugar que todos ven con precaución, menos los que saber conducir a cuatro manos.

Ser infiel es el camino más fácil: si buscas, siempre encuentras a te acompañe. 

Pareja es un número impar, no primo.