sábado, 30 de abril de 2022

el azar de las palabras

Las palabras no se encadenan al azar: la dulzura es enfrentamiento, provocación, y tiene el enigma impenetrable de aquello que llamamos inocencia. Lo incisivo en la dulzura es su posible borradura, y es eso, precisamente, lo que nos aterroriza: que pueda ser la más alta expresión de la sensibilidad, su inteligencia y su fuerza, y, no obstante, desaparecer en cada momento.”

miércoles, 20 de abril de 2022

Decir o no decir

 


Y cuando algo acontece no hay escapatoria:
toda mirada tiene lugar en el destello,
toda voz es un signo, toda palabra forma
parte del mismo texto.
lo que no se dice tiene lecturas que están muy claras

sábado, 16 de abril de 2022

llorar es muy elegante

 


Los que lloramos mucho vemos más claro que los demás, quizás por eso lloramos. Siempre he creído que oculta las lágrimas es propio de personas con mala educación. Llorar no hace sino ennoblecernos. Pero hay que saber porqué se llora, que es muy diferente que el lloriqueo.
En definitiva, llorar es un síntoma de elegancia, de empatía, de solidaridad. Y si no como se limpian las miradas? No tengo lágrimas y las pocas que tengo las gasto llorando.

martes, 12 de abril de 2022

nuestro tiempo ardió


Nuestro tiempo es una sombra fugaz/ y se propagará como el fuego en el rastrojo.

Así pasaremos todos, como una chispa que sale de la oscuridad y vuelve a perderse en ella, pero oh, qué maravilloso será haber podido arder.


 

viernes, 8 de abril de 2022

Amar y dejarse la piel

 


“Me duele amar. Es como dejarse desollar y saber que en cualquier momento la otra persona puede irse con tu piel”.

viernes, 1 de abril de 2022

la espera ocupa mucho tiempo.

 

A menudo ignoraba a qué me oponía y por qué, y en consecuencia mi rebeldía era turbia, incoherente, caprichosa.Pedía por ausencia, y no me daban por ausencia. No se puede amar a los que no tienen tiempo. se pude, pero no conviene.

Pero de alguna manera me imponía limpiamente,  sin disimular, sin hacer trampas. Sabía que lo que dijese a nadie importaba salvo a mi misma. 

Dice Elias Canetti que “la auténtica ternura por los demás se apodera de ti cuando ya no están a tu lado”.