Si alguien ha entendido que una imagen vale por mil palabras esos son los publicistas. Los diseñadores son los arquitectos de las palabras, y acompañan a la publicidad vistiéndola. Son los que saben empaquetar el mensaje. Un cartel explica y vende.
Los museos se anuncian, los jabones se anuncian. Lo que no se anuncia no existe. Se presentan no solo con la imagen, sino que explican a través de las imágenes. Los publicistas se dirigen desde dónde nos conocen. Desde nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestras fragilidades.
Y nos venden, y les compramos, porque son hábiles para impactar, saben que las imágenes venden aunque tengan que refugiarse y presentarse con las palabras.
Hay carteles que explican a un artista, sobre su obra y sus obsesiones. Para muestra éste magnífico cartel.