miércoles, 29 de abril de 2009

una imagen y una canción


Apenas llegamos y ya quisimos irnos. Lo que buscábamos no estaba allí. Habíamos ido a cazar dragones. Nada, una simple aventurilla

lunes, 27 de abril de 2009

la distancia mata

El poeta norteamericano Karl Shapiro en un ensayo habla sobre los viajes como una aventura que en ocasiones no es sino mera expectativa.
Escribió: "El agente de viajes nunca va a ningún lado y aparentemente es feliz suspirando sobre folletos de turismo; a nosotros casi todo lo que nos queda del viaje es un cambio de aire, una cosa de balneario, o simplemente un color de piel bronceado en pleno Enero".
Thomas Miller, más conocido como Tom Verlaine, guitarrista de Television canta en "Ain't that nothing" del disco Adventure: "Viajar te llena, pero la distancia te mata".
Viajar; no sé de ningún viaje más exótico y placentero que dónde encontré lo que amaba.
Lo demás mero turismo. Incluso esas expediciones arriesgadísimas, con subidas incluidas a las cumbres más altas, no las he entendido nunca. No imagino la vida cómo una perpetua búsqueda de lo que queda lejos de ti.

viernes, 24 de abril de 2009

falsa relatividad


La ansiedad engorda. Y no únicamente porque se tienda a comer más, muchos comen de menos sin que el efecto varíe. La ansiedad no provoca en sí la grasa, sino que lo que engorda es la necesidad, se necesita algo más de lo que se tiene, se quiere más y en ese buscarlo la presencia se agudiza. Así el ansioso desea con fuerza algo que no consigue captar y se dilata por aproximarse al objeto de su deseo. Hallarse ansioso es, paradójicamente, consecuencia de alguna importante carencia todavía sin remediar.
Se decía en el siglo pasado ( qué cerca, tan lejos) que el siglo veinte era el siglo de la ansiedad, y que el veintiuno sería el de la depresión. No nos lo creimos, y en ello estmamos, en un siglo deprimido y lleno de gordos o anoréxicos. Búlimicos del ahora, que no vemos otra posibilidad más que la del recuerdo de la abundancia de ayer, o el carpe diem del más inmediato presente.
Me siento filosófica de andar por casa. Nostalgia de aquellos años que no volverán: los de la talla 38.Todo no es relativo,la talla es cuantificable.

jueves, 23 de abril de 2009

secretos

La literatura, como la magia, siempre ha girado en torno de los secretos, del dolor, la destrucción y la maravillosa liberación que ocurre cuando son revelados’, dice Chabon en Maps and Legends.
Y sigue: ‘Si un escritor no revela secretos, ya sean los suyos o los de la gente que conoce; si no se arriesga a ser desaprobado, a recibir reproches e ira generalizada, ya se trate de parte de sus amigos, familia o burócratas del partido; si el escritor somete su trabajo a un censor interno mucho antes de que nadie pueda leer su trabajo, el resultado será pálido, inanimado, un pegote de tierra’.

miércoles, 22 de abril de 2009

mi familia y otros animales

No hay nada que admire más que estar y no estar, las presencias rotundas acaban por abrumar. Entre escritores admiro a Vila-Matas y detesto a las presencias in-sociality-literarias y artísticas de la vida madrileña. Siempre están, con lo cual no creo que tengan tiempo de escribir. Eso dicho de que en Madrid a las siete de la tarde o tienes una conferencia o te la dan, es más que cierto.
En la larga lista de los viajeros seducidos, transformados, enloquecidos y hasta convertidos por su descubrimiento de México André Pieyre de Mandiargues (1909-1991) ocupa una posición aparte. Por una razón obvia: era un hombre aparte. Estaba y no estaba. Aunque fue muy cercano a los surrealistas, nunca se vinculó al movimiento. Pasó lo mismo con el grupo de la (Nouvelle Revue Franaise) de Gallimard que consiguió no más que un coqueteo suyo. Y a pesar de ganar el premio Goncourt (con La Marge en 1967) no pertenece a la lista de los autores comerciales. Era Mandiargues, autor de cosas preciosas, de novelitas preocupadas por el erotismo, de cuentos parecidos a poesía en prosa y al final de lo que podríamos llamar viñetas en prosa de gran calidad. Tiene una obra amplia que no siempre fue traducida al castellano (el libro más fácil de encontrar es su novela "La motocicleta" sobre el efecto combinado del deseo y del tiempo en un momento de esperanza). Adoro a Mandiargues.
Por eso el estar sin estar es producto de artistas como Duchamp, Walser, y otros genios de nuestra época. Yo pertenezco al club marxiano (línea Groucho). y soy hija única.

A veces parece que estoy, pero lo que busco no es estar sino encontrarme. No quiero compararme con los genios, simplemente es una identificación con otros solos. Y una
metáfora de mi misma. El psicoanalista me debe dar de alta. Yo ya me he dado porque empieza in.treatment y me basta con los problemas de los pacientes televisivos.
(Foto Alma Alamarán)

lunes, 20 de abril de 2009

un idea minúscula

Para analizar una imagen fotográfica es importante pensar en factores más allá de la imagen misma. La intención del fotógrafo, el desarrollo técnico de los procesos fotográficos, el momento histórico y las circunstancias especiales del momento fotografiado, son piezas claves para darle sentido a la fotografía.
Saber y conocer, incluso imitar, es parte del lenguaje artístico y si no, que les pregunten a los apropiacionistas. Buscar al maestro es estar en el camino de ser un gran alumno. Todo referente es un plus de conocimiento, una admiración; una toma de partido. Los que creen ser originales es porque no conocen. El respeto por la historia debe poseer su melancolía, sin nostalgia y con admiración. Porque lo mejor de un artista es re-conocer.
Y no olvidar, no olvidar nunca.
(Fotografía Justin James)

viernes, 17 de abril de 2009

dormir juntos

Todos los durmientes caen en el mismo, idéntico y uniforme sueño. Pues este consiste precisamente en no diferenciarse. Por eso le conviene la noche, con la oscuridad y, asimismo, el silencio. Al igual, además, que una necesaria apatía: es menester que duerman las pasiones, los dolores o las alegrías y que también descanse el deseo, y el contacto mismo o el perfume de la cama, de sus sábanas y del compañero o la compañera, si los hay, con el cual uno/a duerme. (...)

El dormir juntos no abre otra cosa que la posibilidad de penetrar en lo más íntimo del otro, a saber, justamente en su sueño. El sueño dichoso y lánguido de los amantes que se hunden juntos en él prolonga su espasmo amoroso en un largo suspenso, en un punto culminante mantenido hasta los límites de la disolución y la desaparición de su propio acuerdo: mezclados, sus cuerpos se desenredan insidiosamente, por muy entrelazados que puedan permanecer en ocasiones hasta el final del dormir, hasta el momento en que redescubran la alegría como si hubiera sido renovada a causa de su olvido...

El dormir juntos equivale a compartir una inercia, una fuerza igual que mantiene juntos los dos cuerpos en su navegación como dos barcas estrechas que se alejan hacia la misma alta mar, el mismo horizonte sustraído una y otra vez y siempre en unas brumas que, en su indistinción, no permiten separar el alba del crepúsculo...".
(Jean-Luc Nancy)