Cuando Aurora Venturini recibió el premio convocado por Página 12, exclamó " Por fin, un jurado honesto". Tenía 85 años.He terminado la novela y no puedo hacer otra cosa que recomendarla encarecidamente, ansiosamente, sin signos de puntuación tal y como escribe Venturini, que aclara que si puntúa pierde el hilo.
Alan Pauls-uno de mis favoritos- trazó un buen resumen de la sensación que experimenta el lector durante la lectura de la novela al hacer público el veredicto del que formaba parte:
Las mitologías del barrio, la familia, la sexualidad femenina y el ascenso social a través de la práctica de las Bellas Artes aparecen puestas en escena y desmenuzados por la voz inconfundible de la narradora, Yuna, una primera persona que contempla el mundo con una mirada salvaje, a la vez cándida y brutal, perspicaz y ensimismada, y lo narra con una prosa que pone en peligro todas las convenciones del lenguaje literario. A mitad de camino entre la autobiografía delirante y el ejercicio impúdico de la etnografía íntima, Las primas es una novela única, extrema, de una originalidad desconcertante, que obliga al lector a hacerse muchas de las preguntas que los libros suelen ignorar o mantener cuidadosamente en silencio.Todos se preguntaban qué es lo que hace esta mujer para mantenerse en plena forma: “Yo ronco y escribo ocho horas diarias", contesta lacónica.
*(La foto no es un retrato de Venturini, pero es una fotografía que bien pudiera retratarla)
Dedicada a Pilar.




