domingo, 11 de octubre de 2009

venturini, de nuevo

Cuando Aurora Venturini recibió el premio convocado por Página 12, exclamó " Por fin, un jurado honesto". Tenía 85 años.
He terminado la novela y no puedo hacer otra cosa que recomendarla encarecidamente, ansiosamente, sin signos de puntuación tal y como escribe Venturini, que aclara que si puntúa pierde el hilo.
Alan Pauls-uno de mis favoritos- trazó un buen resumen de la sensación que experimenta el lector durante la lectura de la novela al hacer público el veredicto del que formaba parte:
Las mitologías del barrio, la familia, la sexualidad femenina y el ascenso social a través de la práctica de las Bellas Artes aparecen puestas en escena y desmenuzados por la voz inconfundible de la narradora, Yuna, una primera persona que contempla el mundo con una mirada salvaje, a la vez cándida y brutal, perspicaz y ensimismada, y lo narra con una prosa que pone en peligro todas las convenciones del lenguaje literario. A mitad de camino entre la autobiografía delirante y el ejercicio impúdico de la etnografía íntima, Las primas es una novela única, extrema, de una originalidad desconcertante, que obliga al lector a hacerse muchas de las preguntas que los libros suelen ignorar o mantener cuidadosamente en silencio.
Todos se preguntaban qué es lo que hace esta mujer para mantenerse en plena forma: “Yo ronco y escribo ocho horas diarias", contesta lacónica.
*(La foto no es un retrato de Venturini, pero es una fotografía que bien pudiera retratarla)
Dedicada a Pilar.

viernes, 9 de octubre de 2009

amar y pensar mejor que prozac

El valor fundamental de las sociedades capitalistas es la salud. Si se ve hoy el amor con buenos ojos, y ya no es esa tragedia que contaban los románticos, es porque han comprobado que practicarlo es saludable, que hacer el amor reduce el estrés o cosas por el estilo.
También en Estados Unidos se considera que es bueno pensar una media hora al día porque ha habido estudios que han demostrado que se trata de una actividad que, siempre que no se abuse-son yankis-, genera unos procesos químicos que son provechosos para la buena salud.
Ahora, llega una terapia de la simplicidad, un hastío del ornamento anuncia una era de la salud, la naturaleza, la evidencia y la realidad.
!Seré optimista...!

domingo, 4 de octubre de 2009

culpables de aparentar

...Las buenas causas son un complemento prêt-à-porter, una compañera de baile. Remover conciencias como se remueve el ColaCao. El artista como monja. El artista como el niño que agita la hucha del Domund.
Cuanto más guarra y sexy es una actriz o una modelo más le gusta abrazarse a los niños desnutridos de África.
Cuanto más dinero gana un cantante con canciones deliciosamente bobas, más necesita recordar que contribuye con un porcentaje de sus ganancias a la vacuna contra lo que sea. Es el éxito con sentimiento de culpa. No lo neguemos, sin sentimiento de culpa estaríamos verdaderamente fastidiados. (David Trueba)
Que lo diga Trueba-de los dos, el que más me gusta-ya dice mucho de por dónde van los tiros, son los mismos quienes siempre se ponen en las retaguardias, creyéndo que son vaguardía. Las reiteraciones me vuelven loca. Y mira que son malas....
!Ay, Papito, cómo hecho de menos a Buñuel!

viernes, 2 de octubre de 2009

la tristeza como explicación artística


La buena canción de amor debe tener esa tristeza inexplicable que alberga el corazón de ciertas obras de arte
(N.Cave
)

jueves, 1 de octubre de 2009

queremos tanto a bolaño

"Bolaño tuvo una clara estrategia de solitario que impone su ley, repudia la convención, descree de la gloria y sus poderes. La condición única era su signo", escribió Juan Villoro en el prólogo a Bolaño por sí mismo .
En una ya célebre entrevista para la edición mexicana de Playboy , la periodista argentina Mónica Maristain le preguntó por qué le gustaba llevar siempre la contraria, a lo que él respondió, magistral: "Yo nunca llevo la contraria".
Y a Eliseo Álvarez le confesó que se hizo trotskista porque no le gustaba "la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clérigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas, y terminé siendo anarquista [...]. Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode muchísimo".
"Muchas pueden ser las patrias de un escritor, se me ocurre ahora, pero uno solo el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura -dijo, en voz alta, en su discurso de agradecimiento por el premio Rómulo Gallegos a Los detectives salvajes -. Que no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso."
Ahora Bolaño es el escritor más entronizado por los grandes medios anglosajones. Sus libros están entre los mejores de los últimos años y quizás a él no le guste tanta unanimidad, pero mucho peor es el olvido.
Los verdaderos activistas no pueden ser ya más que los novelistas independientes.
(Raymond Abellio)
Y añado, que también se puede ser independiente perpetrando blogs.
Mis únicas dependencias han sido siempre las afectivas. Soy una creyente muy descreída. Y la unanimidad para mí, es sinónimo de religión.
(Post dedicado a Rosa)



martes, 29 de septiembre de 2009

perferiría no hacerlo

Hoy, uno de mis libros favoritos. Complejo, breve, filosófico, policiaco, emocionante, triste solitario y final. Por que la única manera de hablar de una misma con cierta honestidad, es a través de sus elecciones. Concebido como un cuento Bartleby, el escribiente (Herman Melville, 1856) es, quizás, uno de los relatos más inquietantes de la literatura mundial, precursor del existencialismo, de La metamorfosis de Kafka y del absurdo liderado por Beckett.

Narra la historia un abogado de nombre desconocido que tiene su oficina en Wall Street quien, según sus propias palabras, "en la tranquilidad de un cómodo retiro, trabaja con los títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y obligaciones". Contrata a Bartleby, como escribiente. Su figura es descrita como "pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria". El abogado asigna a Bartleby un lugar junto a la ventana.
Al principio, Bartleby realiza una gran cantidad de trabajo. Sin embargo, cuando el narrador le solicita que examine con él un documento, Bartleby contesta: "Preferiría no hacerlo" ("I would prefer not to", en el original). A partir de entonces, a cada requerimiento de su patrón para examinar su trabajo, Bartleby contesta únicamente esta frase, con total serenidad, aunque continúa trabajando como copista con la misma eficiencia que al principio.
El narrador descubre que Bartleby no abandona nunca la oficina, y que en realidad se ha quedado a vivir allí. Al día siguiente formula algunas preguntas, a las que Bartleby contesta sólo con su consabida frase. Poco después, Bartleby decide no escribir más, por lo cual es despedido. Pero se niega a irse, y continúa viviendo en la oficina. Sintiéndose incapaz de expulsarlo por la fuerza, el narrador decide trasladar sus oficinas.
Bartleby permanece en la antigua oficina, y los nuevos inquilinos se quejan al narrador de la presencia de Bartleby, que se niega a irse del lugar. entonces es detenido por vagabundo y encerrado en la cárcel. Allí, termina dejándose morir de hambre.
Anteriormente trabajó en Washington en el departamento de cartas muertas, lo que explicaría su actitud.
(foto partisana)

lunes, 28 de septiembre de 2009

listas y listos

Soy una apasionada de las listas...ajenas. Jamás he conseguido hacer ni la de la compra.Pero hay algo de las listas, que aborrezco y es la idea de cierto orden. Cuando en definitiva las únicas listas que tienen sentido son las interminables. Y dentro de esas están todas las catalogaciones artísticas.
Perec a lo largo de su vida llevó a cabo innumerables listas, y algunas que no llegó a realizar, como por ejemplo aquel inventario de todas las camas en las que había dormido fuera de su casa a lo largo de toda su vida.

Hay en la obra de Perec, gran hacedor de catálogos, una reiteración obsesiva de descripciones de objetos y creo que nos bastaría con las que podemos encontrar en su extraordinario libro "La vida, instrucciones de uso".

La propia obra de Perec tiene la vocación del catálogo, que es muchas veces una forma de imponer un orden arbitrario al mundo. Y creo que, además, veía ese mundo como un catálogo perdido.

Si nos convertimos en hacedores de un catálogo, veremos que éste siempre nos sobrepasa y que, además, es recomendable no agotarlo para permitir a los que lo leen que reprochen haber dejado fuera muchos nombres o datos. Que alguien te avise muy ufano de que te olvidaste del coleccionista Walter Benjamin, por ejemplo.

Siempre, siempre te dejas algo. Y dejártelo es muy bueno, porque das la posibilidad al recopilador perfeccionista de añadir algo. Es un acto empático. Siempre me han extrañado esos críticos, que viendo una exposición escriben para que no dudemos de sus conocimientos: "se hecha a faltar los nombres de......" Esa exposición era otra...!Ay, los listos con sus listas!
(Mini me, de Cattelan)