En verdad, no hay
nada tan receptivo, flexible y prudente como la estupidez. Una apertura y
receptividad ilimitadas distinguen a la estupidez, mientras que la
falta de la inteligencia es limitada. Así, no tiene acceso al
conocimiento: "La falta de inteligencia cierra tras sí las puertas:
indica la prohibición de acceso a este o aquel conocimiento y, de este
modo, delimita su horizonte de experiencia." La estupidez, por el
contrario, "está abierta a todo en la medida en que convierte un objeto
cualquiera en objeto de su atención y entusiasmo. Es una vocación, "un
sacerdocio, con todos sus ídolos, sus sacerdotes y devotos". El
idiota da vueltas como una rosa arrancada en el remolino de los hombres
resueltos, de los hombres en consenso. Habitantes y miembros de una
conformidad enigmática.
Clemént Rossé
Son como esa flor que si le sopla el viento desaparece de pura liviandad. Los estúpidos admiten todas las excepciones pero olvidan adoptar las reglas. Son gente a la que todo le parece bien, siempre que no toque sus intereses. Tienen necesidad de tomarse lo serio a la ligera y son de aquellos que ante un problema que sea de índole emocional o político no tienen otra opinión más que la de la inmensa mayoría es decir, les vale lo mismo hache
que ochenta.
La estupidez nunca muere pero hacer morir a los demás. ( partisana)
que ochenta.
La estupidez nunca muere pero hacer morir a los demás. ( partisana)



