lunes, 12 de octubre de 2015

amores muy líquidos Zigmunt Bauman


El filósofo Zigmunt Bauman defiende en su libro Amor líquido —un ensayo sobre el amor en los tiempos del consumismo asilvestrado— que la palabra dependencia nos molesta cada vez más, porque como homo consumers que somos, buscamos constantemente la satisfacción inmediata por el precio/inversión que estamos pagando. 

Adquirir compromisos a largo plazo (y de ahí la deriva inevitable a la dependencia) no es una característica de los seres líquidos, que vivimos acostumbrados al «si no le gusta el producto, le devolvemos su dinero». 

En la época de la obsolescencia programada, las relaciones de pareja no se libran de pasar cada cierto tiempo una ITV mental. «¿De verdad me compensa?». «¿Qué me aporta?». «¿Mejora mi vida?». «¿Es un lastre?». «¿Se esmera en cada cunnilingus?». Y en definitiva, ¿merece la pena el sacrificio? 

A día de hoy las relaciones son vistas como actos de constricción —y muchas veces, lo son—, porque la sociedad líquida nos ha enseñado que ahí fuera, en el salvaje oeste del capitalismo, siempre habrá algo nuevo esperándonos. Probablemente, peor; pero nuevo, al fin y al cabo.

sábado, 10 de octubre de 2015

sesiones con mi psiquiatra




A los 10 minutos de sesión con mi psiquiatra que es una de las cosas que hago en mi vida, porque no estoy para retorceme con el yoga, decido que era momento de contar mi problema. Llegue por una cosa y ahora estaba mucho más preocupada por otra. Me preocupaba haber perdido meses de terapia con una idea equivocada: desde el primer día sostuve que había llegado al consultorio sólo porque la realidad me quería volver loca. 

Hoy, sin embargo, una nueva teoría me angustia mucho más: lo que quería la realidad no era volverme loca sino estúpida.Y no solo a mí, a la sociedad en general. Hay un complot mundial, encabezado por los grandes líderes de opinión, secundados por artistas, deportistas, personajes de la jet set y comunicadores sociales complices de ellos, que quieren borrar todo rastro de lucidez de la faz de la Tierra. 

Ahora entendía cuál era la estrategia para lograr su maquiavélico plan. Hablar. Hablar más que escuchar. La idea de líderes, banqueros, opinadores, tertulianos, tuiteros, diseñadores de todo, cocineros que cuentan el plato, entrenadores personales, era la de  aturdir las mentes sanas con una catarata de frases tontas hasta que las aceptemos como normales, incluso como inteligentes. 

En ese momento habrán triunfado y el raciocinio será sólo un recuerdo de una cualidad perdida en la evolución de la especie.

Por ahora van ganando por goleada.

jueves, 8 de octubre de 2015

con el tiempo todo pasa...



Una de mis canciones favoritas de toda mi vida, desde su autor Leo ferré a todas las mujeres que la han cantado.
Porque vivimos con el tiempo, todo pasa...

Dos versiones:

lunes, 5 de octubre de 2015

poemas peligrosos con j. a. valente






"No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza".

Juan Antonio Valente

(foto peter beard)

jueves, 1 de octubre de 2015

la imperfección es bella



Hemos llegado al siglo XXI y nuestras máximas preocupaciones son aventuras con seguridad, peligros con control, disfrute sin gozo.

Sexo sin otro, leche sin lactosa, alimentos sin calorías ni colesterol, footing mécanico con control mecánico de pulsaciones y jadeos sin tomar el aire, conversaciones por skipe o washap, torsos y pubis sin vello…

Todo ello parece formar parte de una ilusión o ensoñación colectiva para crear islas. No solo de control y seguridad perfectas. Estamos en medio del caos de un mundo sin más brújula que un mercado capitalista enloquecido, que se debate entre sus propias sacudidas y las que provoca el permanente choque de identidades sin ética.

El exceso de seguridades, dietas, amores que van y vienen, fronteras que revientan y seres que están en medio de ninguna parte, hacen del un mundo repleto de neurosis y depresiones.

Quizás tendremos que darnos la vuelta para que la sangre llegue a nuestro cerebros.

viernes, 25 de septiembre de 2015

EmparejARTE



Podría comenzar este texto con alguna cita célebre y profunda sobre el amor. O recuperando una exitosa letra de canción que hable de lo difícil del querer.

Pero no lo voy a hacer, porque si hay algo personal en la vida es la forma de vivir, y de sufrir, eso es el amor. Esa molestia a la altura del estómago, a la que los tiernos insisten en llamar mariposas, esos momentos de incertidumbre en los que pierdes el tiempo pensando que estaba cediendote el corazón.

Al igual que hay frases hechas, canciones, poemas y demás creaciones artísticas sobre el amor, los guionistas de cine y televisión han sabido explotar la variedad de situaciones que se producen cuando dos personas se atraen mutua e irremediablemente.
En la televisión, hay opciones de que surja el amor en la producción más inesperada. La tensión sexual se puede palpar en comisarias de policía, hospitales, estaciones de bomberos y cualquier serie al uso. En realidad la industria sabe que venden más las historias difíciles que los happy end. Entre otras cosas porque los end nunca son happy.

Yo he vivido viendo historias y hubo un momento en que me creía que había algunas que posiblemente terminasen bien. Tengo que decir que me gustaban mucho más los amores desgraciados. Eso si, en la pantalla.

(Foto Andrea Labene)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dieta y ética.



¿Y qué decir del cada vez más desvalorizado concepto “dieta”? En la Grecia clásica, tal y como reveló Montserrat Jufresa , la “Díaita” (de la que deriva el vocablo “dieta”), hacía referencia al estilo de vida, a la manera de vivir. 
La doctora Jufresa, catedrática emérita de filología griega en la Universidad de Barcelona, añadió que los pitagóricos aplicaban a esta palabra el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. 

Comer saludablemente todos los días, y no solo durante una temporada, realizar ejercicio físico a diario, mantener una buena relación con nuestros congéneres y respetar el medio ambiente, todo eso significaba seguir una buena dieta. 

Es más, la belleza para ellos no era ni mucho menos el “peso perfecto” sino que tenía un sentido ético. Era impensable ser bello siendo una mala persona. ¿Queda algo de este noble legado? Casi nada, porque la mayor parte de los habitantes de este mundo (incluyendo los griegos) entienden hoy como dieta un descabellado régimen de alimentación a seguir durante un tiempo, para volver más tarde a nuestros (malos) hábitos anteriores.