miércoles, 26 de agosto de 2015

regreso y salgo



Regreso después de casi un mes de ausencia. Me quema bajo los pies el suelo que piso. De vuelta, giro la llave y entro en casa. El tiempo se mueve -no pasa: se mueve- rápido, tan rápido como los aviones. Si no pasa nada, el tiempo no pasa. O sea, no se mueve. El tiempo se mueve, se acelera cuando suceden cosas. Porque el tiempo siempre ha sido un aliado estratégico. El tiempo es circular. Aún así, el tiempo se ha movido para mí. Yo con él.

La ciudad en anteriores agostos solo era un bochorno abúlico. Este año no me quedé.  Simplemente vine y fui. Regrese y me marché después.

Este tiempo largo de vacaciones de ida y vuelta he logrado dejar de pertenecerme a mí misma. Y de esperar.

jueves, 20 de agosto de 2015

entre hablar y callar está el abismo




No se trata de hablar...

No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
Y tal vez ese signo invertido
constituya un toque de atención
para este mutismo ilimitado
donde palpablemente nos hundimos.


(Roberto Juarroz) 



domingo, 16 de agosto de 2015

El recuerdo se olvida




los vínculos afectivos persisten en la memoria irremediablemente vivos, pero también inútiles, pues la memoria, como se dice en el epílogo, no es un lugar seguro: “Ahí también las cosas se desfiguran y se pierden. Ahí también terminamos alejándonos de la gente que amamos”. 
(Francisco Sol)

martes, 11 de agosto de 2015

quedarse quieto es peligroso


Deville afrimaba: "En la vida de los seres humanos se llega a un punto de equilibrio, en el que un año después del cual nunca más se vuelve a ser feliz". 

Yo diría que habla de ese punto en el cual uno reconoce que detrás del horizonte ya no va a encontrar nada nuevo, ni por supuesto lo que buscaba, sino otra senda. 

Al estilo de estos exploradores del Congo, incapaces de detenerse, más allá de penalidades y miserias inacabables que habrían detenido a cualquier otro. Que no sepan parar ni quedarse y que la vida tenga un valor inferior al del camino es un rasgo que parece importante. Morir es quedarse quieto, sin duda.

Jeanne Moreau in “Jules et Jim” (Francois Truffaut)

jueves, 6 de agosto de 2015

navegando en el lavabo


Se puede nadar en mares de ilusión, porque la cabeza vence siempre en capacidad de lontananza.

La tormenta perfecta siempre se presenta cuando el cielo no presagiaba nada.

Son las ilusiones el simulacro de vida que nos hace olvidarnos de lo efímera que es.

Si busca un amigo mira bien en los que tenías desde siempre.

La primera vez está sobrevalorada. Siempre son mejores las que le siguen.

lunes, 3 de agosto de 2015

el placer oral





Los silencios son barcos sin capitán y se pierden así, de boca adentro, como la niebla en la niebla. En esos barcos silenciosos no llevan cartas de navegación porque no leen. No escriben cuadernos de bitácora. Están a merced del viento. No hablan para no decir lo que ocultan.

(Obra: René Magritte "El arte de la conversación)

sábado, 1 de agosto de 2015

temblar



Temblar,
temblar no de miedo,
sino de deseo,
de algo no conocido,
nuevo,
temblar y no tener frío.

foto Carolina Leuthenegger