jueves, 7 de agosto de 2014
corriendo no, volando
Sin verte, sí, me acuerdo.
No importa de qué, de quién: me acuerdo.
La piel es un viento sólido
que comunica por dentro y fuera
con la piel.
también me acuerdo que la PIEL PUEDE SER DURA
Muy dura…
Podía hacer zapatos con ella.
Y caminar largos años,
tantos como para que ni siquiera recuerde.
acordándome.
martes, 5 de agosto de 2014
Tiempo hecho picadillo.
Somos el tiempo que nos queda. Uno es según lo que ha vivido, pero también según lo que le queda por vivir. Si uno tiene mucho tiempo por delante, vive más acelerado. Pero si el tiempo se acorta intenta vivir de una manera más apacible... Eso sí, cada vez crees en menos cosas, hay una sensación de pérdida que es una cabronada.
(Caballero Bonald)
Y el tiempo que nos robaron, eso si que es una cabronada, y cuanto más tiempo mayor. Carne picada.
Eso somos, y en eso nos han convertido.
viernes, 1 de agosto de 2014
empeñarse en destruir
Ilma af Klint, pionera sueca de la abstracción pictórica, pidió que sus cuadros no fueran expuestos hasta 20 años después de su muerte, consciente de que el mundo no estaba preparado para una obra tan adelantada a su tiempo.
Lo más importante de una vida es tener cuidado con lo que expones, porque en muchos casos al exponer tú corazón estás dándo oportunidades a los que destrozan obras humanas, y sin embargo se dejan su vida construyendo edificios con sumo cuidado. Y las cortinas cobran más importancia que los afectos.
Obras son razones, son cualidades, son lealtades, son valentía, son esperanzas, son compromisos. Las cosas serias que hacen una vida vivible. No la traición y el derrumbe generalizado de lo que se está construyendo. Ponen el mismo interés en construír sin alma que en destruír lo cercano.
Así que Ilma tenía razón al no exponer, porque en definitiva exponer es exponerse.
miércoles, 30 de julio de 2014
Somos nosotros sin serlo.
Hasta hace poco no lo creía, pero ahora creo que también somos lo que no seremos y lo que no elegimos, precisamente porque no lo elegimos.
Lo que elegimos seremos, sin tiempo para deshacernos. Deberlos borrar con plumas de ganso y tinta de sangre las elecciones que no sean afinidades electivas. Y que son picaduras mortales.
Y del árbol de la sabiduría arrancaremos las hojas para alfombrar un suelo que no debimos pisar.
Reconocernos en el ocaso de una aurora que nunca amaneció, es sin dudas poema fracasado.
lunes, 28 de julio de 2014
El cerebro es el nuevo sexo
“La vida no vale nada si no tienes una obsesión”, dijo John Waters. Yo tengo varias, pero dedicaré este artículo a dos de ellas: las mujeres que leen y las mujeres que duermen.
Las mujeres que leen son sexis. Empiezo con esta frase lapidaria para poner enseguida las cartas sobre la mesa: la inteligencia es erótica. Es ejemplar a este respecto la repetición del mantra brain is the new sexy por parte de Irene Adler en la reciente serie Sherlock: para amar y desear a alguien hay que admirarlo, y uno de los caminos más directos hacia la admiración es la chispa de la inteligencia .
Las mujeres que duermen parecen muertas.
(John Lapidario)
El paraíso será una inmensa librería o será un infierno muy aburrido. ( partisana)
Por el humo se sabe dónde está el fuego.
Y también si está apagado.
Por el humo se sabe dónde está el fuego.
Y también si está apagado.
sábado, 26 de julio de 2014
del amor y de la seduccion según adriano: marguerite yourcenar
En el caso de la mayoría de los seres, los contactos más ligeros y superficiales bastan para contentar nuestro deseo, y aun para hartarlo.
Si insisten, multiplicándose en torno de una criatura única hasta envolverla por entero; si cada parcela de un cuerpo se llena para nosotros de tantas significaciones trastornadoras como los rasgos de un rostro; si un solo ser, en vez de inspirarnos irritación, placer o hastío, nos hostiga como una música y nos atormenta como un problema; si pasa de la periferia de nuestro universo a su centro, llegando a sernos más indispensable que nuestro propio ser, entonces tiene lugar el asombroso prodigio en el que veo, más que un simple juego de la carne, una invasión de la carne por el espíritu.
Estos criterios sobre el amor podrían inducir a una carrera de seductor. Si no la seguí, se debe sin duda a que preferí hacer, si no algo mejor, por lo menos otra cosa. A falta de genio, esa carrera exige atenciones y aun estratagemas para las cuales no me sentía destinado.
Me fatigaban esas trampas armadas, siempre las mismas, esa rutina reducida a perpetuos acercamientos y limitada por la conquista misma. La técnica del gran seductor exige, en el paso de un objeto amado a otro, cierta facilidad y cierta indiferencia que no poseo; de todas maneras, ellos me abandonaron más de lo que yo los abandoné; jamás he podido comprender que pueda uno saciarse de un ser.
El deseo de detallar exactamente las riquezas que nos aporta cada nuevo amor, de verlo cambiar, envejecer quizá, no se concilia con la multiplicidad de las conquistas.
(Memorias de Adriano Marguerite Yourcenar)
martes, 22 de julio de 2014
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