martes, 8 de julio de 2014

libertad, diversión y otras cosas del montón



Nos venden la libertad  como panacea. La libertad hidrata y el riesgo estimula cuerpos y cerebros muertos. La felicidad es burbujeante y suave. La libertad es una droga cursi que entra por las uñas y baja por la garganta cual aspirina triturada, cual grumo seco de cacao, cual aguja, punzando fuertemente  la garganta.. ¿Pero qué es la libertad? Alguna vez intenté responder a esa pregunta y entonces nada volvió a ser lo mismo. Preguntarse por la libertad perdida es la mayor barbarie que conozco. El compromiso es una armadura que nos impide luchar contra el dragón y salvar a la princesa que era una rana. Rana, que salta de charco en charco.

Libertad es una palabra que interesa cuando la necesitamos para no comprometernos con alguien. Nadie es libre con los deberes mas cotidianos. Somos libres de nuestros instintos. No madurar es la pobreza.

Cuando uno cree que tiene algo y tiene cero céntimos, millones de algodones, de esmaltes, cero respiraciones, cero palpitaciones. Cuando sabe que el dinero es quien dicta su digestión, ¿cómo se puede ser feliz?  Entonces todo se limita a perder su mirada en lunas ficticias, en amores decorados con marcos exuberantes, en canciones que hablan de amor, en narcotizantes que evitan los recuerdos.

No quiero el dinero de papá ni el de mamá, quiero creer que lo he ganado yo. No quiero su dinero ni su casa. No quiero lamer su suelo, no quiero muchas cosas y quiero la libertad pera ir hacia otro al que quitársela. Y quiero siempre algo nuevo para hacerlo viejo y volar hacia la libertad, el riesgo, el peligro todas esas cosas que necesito para sentirme vivo.

Y si vas a entrar en desorden avísame, decía la canción que me ponías. Tu, que lo único que eres es ordenada. El espéctaculo tiene que seguir, y siempre está bien tener alguna nueva fiera para alimentar la tristeza alegre del circo.

(fotografía hiroshi sugimoto)

8 comentarios:

Belén Be dijo...

Preguntarse por la libertad perdida es la mayor barbarie que conozco.
muy bueno :)

Genín dijo...

Sin libertad -como yo la entiendo- no merece la pena vivir, de verdad...
Besos y salud

Blue dijo...

La libertad total es un espejismo, pero mientras se va hacia ella se van consiguiendo otras cosas.

Besos, Marcela.

marcela dijo...

Quizás el escrito es un poco críptico, pero hablo de esas personas que buscan la libertad para ellos mientras encadenan la de los demás.
Besos Blue.

India dijo...

A veces, la mejor manera de demostrar que se cree en la libertad sin quitársela a otro, demostrarlo... digo... porque decirlo lo decimos todos, más difícil es que se nos crea... pues! movimiento... que se demuestra andando... esto es... así...

Sugimoto! Grande!

Un abrazo, no aprieto! que puedas escapar de él! ;-)

marcela dijo...

Gracias India, la libertad es una palabra gastada. Hay libertades que son simplemente huidas.
Un beso.

India dijo...

Como todo, Marcela! todo gastado, todo en huida, todo o nada... y todo a todo correr... y eh! pero qué decías, y eh! pero dónde fuiste... y eh! pero que no me viste... y eh! pero ... así...

Te diría: un poco de campo y respirar. Pero sé que tienes campo en la cabeza, solo mirar dentro y estás respirando ;-)

Beso!

India dijo...

Marcela... cuestionar los conceptos es una forma de movimiento, considero.
Si nos ponemos densos, la existencia es de por sí el primer barrote de la primera jaula que nos enseña que libertad queda fuera... y existir existimos todos, por eso nos gastamos...

Miramos lo que perdemos y no siempre hacemos mucho caso a lo que hacemos perder (incluso cuando huimos)... pensamos en falta de sincronización y pisotones dados...

(No vuelvo a merendar chocolate y té negro... me lo prohibo haciendo uso de mi 'libertad' de elección y autocontrol! jajja)