lunes, 9 de septiembre de 2019

administrar la tristeza



Lo ideal, en cualquier caso, sería aprender a estar triste. No como una especie de regodeo autocomplaciente, sino triste porque te ha fallado todas tus emociones, todas tus esperanzas, todo aquello que pusiste sobre una mesa muy bien montada pero sin alimentos.

 Ser poseedores de una tristeza serena y casi hermosa. Un estado de aceptación de la condición humana. Porque es ciertamente necesario comprender que, a medida que la vida avanza, la tragedia se precipita sobre uno. Inexorable, brutal, catastrófica. Sobre todos nosotros, porque las películas que acaban como la vida son las buenas.

sábado, 7 de septiembre de 2019

lo que no se dice


Y cuando algo acontece no hay escapatoria:
toda mirada tiene lugar en el destello,
toda voz es un signo, toda palabra forma
parte del mismo texto.
lo que no se dice tiene lecturas que están muy claras

viernes, 6 de septiembre de 2019

el tiempo hiere.


El tiempo no cura, sino que con con los años hiere e infecta las curaciones.

viernes, 30 de agosto de 2019

uno está, el otro no



La ausencia era eso. Un lugar que uno conoce y recuerda de memoria, como si fuera una foto, donde uno falta.

Ricardo Piglia

domingo, 25 de agosto de 2019

formas y maneras


Tu forma de querer 
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Sin palabras, solo abrazos,
me dirán que tú existías,
y mi pensamiento dirá que me quisiste: Jamás.

jueves, 22 de agosto de 2019

los malos hábitos o la costumbre



En cierto sentido, el daño es una clave de permanencia del vínculo, una retorcida forma de amor ya que el daño nos somete a un estrés emocional digno de peor causa.

Se hacen necesarias fórmulas, no son vendajes. Simple extirpación, cuando uno recibe la indiferencia, hasta llega a acostumbrarse.

La costumbre nunca es vida.

martes, 20 de agosto de 2019

la melancolía es tener




La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente.

Estrictamente la melancolía es tener lo que no tuviste.