jueves 26 de noviembre de 2009

hablando de alas


Leopoldo mi amigo, escribía poemas, y se transformaba en lo que fuera, con tal de ser solidario. He aquí un trocito de su empatía:
"Las ballenas nos suicidamos / para justificar el medio, / no por firmeza, / no por arrebato".
Muchos meses sin él. Hoy Vicente Molina-Foix le recuerda en una bella columna en "El boomeran g". Alas, tenía alas.

lunes 23 de noviembre de 2009

le petite mort

“Entonces/todo se vino/y cuando vino/y/me quedé inmóvil/tú te quedaste inmóvil/lo dejaste saltar/quejándote seis veces./Seis./Y no sabés qué hermoso”.

(Idea Vilariño)(fotografíaM. Daniels)

Euforia de una poeta triste. La alegría de los tristes se multiplica siempre hasta el infinito. Desde cero.

viernes 20 de noviembre de 2009

viendo pasar la vida

Nunca llevo agenda. Quiero decir que nunca la he llevado, y empiezo a tener que anotar algunas citas. Pocas, pero las necesarias. No quiero perder el tiempo.
Y me preocupa. Cada vez necesito ser más libre. Necesito menos cosas. Por lo que cada vez reduzco el trabajo a lo estrictamente necesario.
Creo que esa historia de la ambición y el amor al trabajo bien hecho son un signo indeleble de la derrota y de la sumisión más estúpida. Sé que esto puede levantar ampollas. Me pongo pomada.
He creído en el trabajo bien hecho, y observo quienes ocupan los mejores trabajos. No son precisamente unos dechados de sabiduría.
La creencia en la abstracta invención de la "trayectoria profesional" es una enfermedad típica de la clase media. Leed ésto sin acritud.
Yo he trabajado mucho. Y trabajo, pero no ambiciono casi nada. El trabajo bien hecho es aquél con el que disfruto. Y por el placer nunca cobro.
Soy moderadamente crítica con el tema de las mujeres que no se realizan si no trabajan. Hay caso de trabajos y casos de realización. Sin embargo, si no nos pagarán a final de mes, muchas dejaríamos de realizarnos. No voy a extenderme porque está muy bien visto trabajar mucho. Pensarlo por vuestra cuenta.
Liberarme de un trabajo basado en la trayectoria profesional ha sido mi meta. Porque la expectativas son las de los otros.
Vivimos unos tiempos e los que los buscadores de libertad tienden a ser objetos de burla, y a ser tachados de excéntricos. Trabajar para vivir no es lo mismo que vivir para trabajar.
Menos consumo consume menos tiempo, y el tiempo no es oro sino que el oro es el tiempo.
Rara, soy una rara. Ausencia más aguda presencia, dijo el poeta.
Confieso que he trabajado. Ahora quiero confesar que pierdo el tiempo.




sábado 14 de noviembre de 2009

por un puñado de ideas







Sartre, nos dice que el infierno son los demás; para Lynch, el infierno está dentro de nosotros. Lo inquietante es un lugar establecido en todas sus películas. Incluso con los ojos cerrados puedo ver más allá de lo que quisiera ver.
Lo que se calla, los miedos terminan siempre por aparecer. En el cine de Lynch lo fantástico trabaja dentro de lo real con sucesos fuera de lo normal, que provocan en el espectador la inquietud. No sólo intenta provocar miedo, sino aquello que inquieta, que hace al lector perder su seguridad en lo establecido. El miedo lo llevamos todos puesto antes de ir al cine, aún cuando creemos que lo dejamos guardado el el baúl de nuestros juguetes.
Lynch el hombre de la cabeza borradora posee un físico que ha terminado por parecerse a sus personajes, como ocurre con casi todo a lo que se dedica una vida. La vida se parece a lo que se hace. Somos por lo que hacemos más que por lo que soñamos.

viernes 13 de noviembre de 2009

envío prioritario

el cinismo disminuye el dolor, pero incapacita para el placer.

jueves 12 de noviembre de 2009

la fuga del tiempo

Ahora, en éstos tiempos de internet cada vez hace falta moverse menos de la silla y de casa para perder el tiempo.
O, para ganarlo.
(Foto L. O'Neill)

lunes 9 de noviembre de 2009

relativo,relativamente

Fui una niña alegre, una adolescente excesiva, vivo una madurez excéntrica, ahora soy una mujer que come bien y escribe por escribir (entre una cosa y otra fui una amante dedicada y una profesional de escaso-relativo éxito).
Empiezo a vivir del cuento...sin publicarlos.
Llevo toda la vida con la misma camiseta: "No tengo nada que perder y mucho menos que ganar" Como todos los grandes asuntos de la vida, acostumbrarse a ciertas cosas no depende de tu evolución, sino de ir alejándote de los grandes problemas metafísicos, porque los físicos te ocupan todo el tiempo.
Sé que es una entrada un poco abstracta, pero no voy a contar mi vida en el corto espacio que posteo. Hoy necesitaba algo personal.
Y todo lo que digo es relativamente relativo. Y subjetivo, si fuese objeto sería objetiva, pero soy sujeto. Soy vertical, incluso horizontal.