miércoles, 26 de octubre de 2011

yeats, un poeta irlandés


             

Con ellos me he cruzado al caer el día
cuando venían, la mirada intensa,
de algún escritorio o ventanilla
entre sombrías casas dieciochescas.
Con la cabeza los he saludado,
o con alguna amable frase hecha;
me he detenido otras veces un rato
a decir otra amable frase hecha,
y antes de terminarla he pensado,
en un escarnio o maledicencia
para dar gusto a alguien sentado
en el club, cerca de la chimenea,
seguro como estaba de que todos
en un país de bufones vivimos;
todo cambiado, cambiado del todo:
una terrible belleza ha nacido...


(William Butler Yeats) (fotografía de sus gafas, que le servían para ver, no de adorno)

4 comentarios:

Genín dijo...

Que curioso la forma de las patillas de las gafas...
Besitos y salud

Maia Blank dijo...

Puedo comprender el orgullo que sienten los hombres por los sacrificios humanos en pos de la independencia. Y sin embargo ¿puede algo hermoso nacer de una guerra? ¿puede una frontera valer más que una vida?
"En piedra puede acabar convertido
un corazón de sacrificar tanto", dice Yeats en uno de sus versos (gracias por mandármelo completo). Y creo que eso es en definitiva el fin de toda guerra: la piedra, un corazón partido por un ideal. Las guerras religiosas que tuvieron lugar hasta el siglo XVIII fueron cambiadas por las guerras ideológicas. Es un poco más de lo mismo, dogmas que matan familias enteras. Si la anarquía no fuese una utopía sería anárquica y que cada uno sea su propio juez. Claro que al hombre necesita de leyes para convivir y que, como todo bicho, quiere ser dueño de su propio territorio. Pero no veo belleza, ni terrible ni honorable en la matanza. Aunque debo reconocer que es gracias a los valientes, a aquellos que aman más a la humanidad que a sí mismos, que hoy somos más libres que entonces. Y sin embargo no llego a comprender del todo ese amor ilimitado por un territorio. Y sin embargo, hacen falta esos hombres que luchan toda la vida; porque "ellos son los imprescindibles". Morir para que otros vivan, la más impresionante paradoja humana. Una terrible belleza.

Maia Blank dijo...

Y besos, claro. Porque los besos son una hermosa belleza inusurpable.

fiorella dijo...

Un par de lentes así...sin su dueño me llena de incognitas. Maia, ninguna guerra se justifica, ninguna. Un beso