lunes, 16 de septiembre de 2013

de bruces con el destino, o no.



El destino se asemeja a un chaparrón con el que no contabas. A veces es un viento que cambia de dirección. Otras una tormenta que tratas de evitar. Ella te persigue, tu vuelves a cambiar de rumbo y la tormenta como si fuese una danza vuelve a cambiar de sentido.
La tormenta guarda relación contigo, es algo que se encuentra en tu interior, así que te metes en ella cierras los ojos y te cubres lo más que puedes para evitar que te atraviese la lluvia completamente. Dentro del destino, nunca sabes si hace sol ni cuanto tiempo dura, hasta encontrarlo. Nuestras vidas a veces son tormentas perfectas a la que llegamos descargando las nubes de nuestro interior.


Siempre me he preguntado acerca del destino: ¿ el destino te persigue? ¿o simplemente te lo encuentras de frente? ¿es el destino una de las paradolas de nuestra existencia? ¿somos seres atados a un destino prefijado? El destino, por fin: ¿ se hace o con el se nace? 

En ocasiones el destino se ha presentado pero yo no estaba allí, porque entre mis cualidades, no está el don de la oportunidad.

6 comentarios:

Genín dijo...

No, no creo en el destino, no...
Pero si en que después de la tormenta llega la calma :))
Besos y salud

Maia L.B. dijo...

Dejé de cuestionarme estos asuntos hace tiempo. Ahora, que maduré y no creo en ninguna de estas cosas absurdas, ni creo que lo que me ocurre esté escrito de antemano, prefiero invertir mi tiempo en tratar de resolver las dificultades que el Destino me puso en el camino.
Besos, siempre.

marcela dijo...

Genin, yo tampoco creo pero tengo algunos datos de que el destino me acecha en ocasiones. Y muchas cosas que vivo son casualidades bien pudiera ser el nombre auténtico del destino.
Un beso.

marcela dijo...

Maia, fíjate que yo nunca ni me lo cuestioné y es ahora cuano se me ocurre que ciertas cosas que he vivido han sido puritito destino. Quizás cuando tienes más edad, vuelves a creencias que siempre te parecieron ridículas.
Un beso.

Carmela dijo...

Nunca creí en él, siempre pensé que nosotras hacemos nuestro "destino", pero fijate que hoy, ahora, no es que crea o no, pero me pesa un cierto destino que no logro quitarme de encima.
Un beso

Blue dijo...

No lo sé, Marcela, el destino es como aquello de Santa Rita, a veces te da y te quita; luego, si hace y deshace no tiene lógica ¿verdad?.
¿O será que su lógica está en marearnos?

Besos.