miércoles, 8 de diciembre de 2010

contra la ignorancia


En Egipto se llamaba a las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, en ellas se curaba de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás. La frase de Bossuet enlaza a otra de Flaubert: “La literatura consuela de múltiples infortunios”.


Las novelas no pretenden decir la verdad de lo que son las cosas, sino que buscan encontrar un sentido para lo que nos pasa. Nos dan la vida, nos acercan y nos encierran en ella. Libros, al fin y al cabo, en los que hemos aprendido acerca del prójimo, del amor, de la libertad, de la responsabilidad, del compromiso.
El compromiso y la responsabilidad dos principios no sometidos a más regla que la del que las practica. La soledad con libros es una soledad acompañada.

Me ha parecido ejemplar, la descripción que hace Vargas Llosa del escribir y sus referentes:
"Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma –la escritura y la estructura– lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada"

Ayer, Vargas Llosa hablaba de cosas que fermentan su literatura. Entre ellas, la mujer que a lo largo de 45 años le acompaña. En ella encuentra la tranquilidad necesaria para escribir y vivir grandes relatos. Ella es lo extraordinario de lo cotidiano. Emocionante discurso que al referirse a su mujer decía:
"El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

Mujeres así, hacen que podamos leer libros que nos consuelan. Hombres así, escriben libros contra la ignorancia.
(foto, obra de Ron Arad)

10 comentarios:

meloenvuelvepararegalo dijo...

¿Qué seríamos pues sin la escritura? A parte de ignorantes, unos desmemoriados, no?

Qué preciosa descripción hace de su mujer.
Me alegra leerte,

Blue dijo...

Muy bien, Marcela.
Yo también leí el emotivo discurso de Vargas Llosa. Es muy bueno.
Besos.

Genín dijo...

Caray, me pregunto que donde estará la mía...
Salud y besos

pilar mandl dijo...

Totalmente de acuerdo.
La buena literatura consuela de tantas cosas, llena tantos espacios...!

David dijo...

Ah! Me ha encantado el post (y la foto).
Un abrazo, Marcela.

abril en paris dijo...

Un gusto leerte. :-))

Nadna dijo...

Sigues provocándome dudas, Marcela (y eso está bien, pero que muy bien). Iba estando bastante de acuerdo con el contenido del post hasta que he llegado al papel que otorga y elogia Vargas Llosa a su mujer... "Detrás de todo gran hombre, hay una mujer", parece decir... precisamente es el papel que combate Galeano en el librito suyo que estoy leyendo justo ahora...

Say dijo...

marcela, a mí me pasa como a Nadna. El elogio que hace Vargas LLosa de su mujer me deja en un desasosiego rebelde.

Precisamente, sería hora de que las mujeres de los escritores no tuviesen que ser las secretarias, telefonistas, "ayuda de cámara" y mujer para todo...

Me gustaría que las mujeres se dedicasen a su propia vida íntima.

Hay infinidad de ejemplos en que las mujeres sepultaron su talento y sus inquietudes para servir a su excelsos maridos. Luego muchas de ellas resulta que escribían a escondidas...otras corregían los manuscritos de sus maridos famosos hasta el punto de añadir y mejorar el original; otras escribían ellas los libros y luego cedían la autoría al marido escritor. A otras directamente se les robó sus escritos...en fin, demasiadas mujeres exprimidas y utilizadas. Invisibilizadas.

Un abrazo!

maryshelley dijo...

A todos los que os ha gustado, gracias. Si no fuese por vuestras visitas, ya no tendría ganas de seguir con estos minúsculos pensamientos.
Besos
Nadna y Say: mea culpa.
Estoy totalmente de acuerdo con lo que planteáis, y creo que en múltiples ocasiones lo he manifestado. Me he dejado llevar por el sentimiento, y me gustó que por lo menos en el discurso de recogida del nobel se dirigiera a su mujer. La verdad, es que envidio el afecto de las parejas que han superado las pasiones y llevan tanto tiempo juntos. Siempre la mujer de un artista vive para él, para que las pequeñas cosas no le molesten. Es admiración amorosa, que únicamente las mujeres son capaces de llavar hasta anularse por amor.
Y desde ese lugar, también las creo importantes.
Sin embargo, detrás de una gran mujer hay un hombre...que ha huído.
Estoy mayor, me gustan cada vez más las renuncias por amor. Soy incoherente sí, me reconozco y en ocasiones lo lamento. Pero el amor...!ay, el amor...vintage!
Besos.

Noemí Pastor dijo...

Hilando con tu post siguiente, Vargas Llosa declara su amor de una forma bonita y original.