sábado, 15 de octubre de 2016

llamas sin fuego




"Cada uno se reviste de la llama en la que arde."
Dante.


Y muchos se visten con llamas apagadas
(partisana)

jueves, 13 de octubre de 2016

siempre pizarnik


..."Solo tú haces de mi memoria una viajera fascinada, un fuego incesante"...

LEJANÍA

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas? 




 

jueves, 6 de octubre de 2016

Las cosas del querer



El deseo convierte el lenguaje en inaudible;
el lenguaje convierte el deseo en insaciable.

Juan Carlos Gorlier

sábado, 1 de octubre de 2016

simplemente tres palabras



En la vida la única oupación manifiestamente no mejorable es la de hacer coincidir “la flecha de los pensamientos con la diana de los actos, pasando por la cuerda de las palabras”.

Todo lo demás son meras palabras banales, y eso que estoy convencida que la mayor riqueza reside en la palabra si coincide con el corazón. 

Tres palabras nada más.


sábado, 24 de septiembre de 2016

los cuentos son los refugios de las palabras



(...)"Pero los cuentos no solo son importantes por las enseñanzas que contienen, sino porque prolongan el mundo de las caricias y los besos de los primeros años de la vida y devuelven al niño al país indecible de la ternura. Paul Valéry dijo que la ternura era la memoria de haber sido tratados con atenciones extraordinarias a causa de nuestra debilidad. Ningún niño se olvida de esas atenciones. 

Ellos siempre buscan un lugar donde guarecerse, y el adulto levanta para ellos con cada cuento un lugar así. Da igual de qué traten, al sentarse a su lado en la cama lo que le dice al niño es que siempre estará allí para ayudarle. Tal es el mensaje de los cuentos: no te voy a abandonar. Un cuento es una casa de palabras, un refugio frente a las angustias que provocan las incertidumbres de la vida".

(Gustavo Martin Garzo)

jueves, 22 de septiembre de 2016

besos sin puntos ni comas, Margerite Duras



Cuando leí por primera vez a Margerite Duras soñé con ser ella pese a la tristeza. Su prosa sin puntuaciones me provocaba un sofoco que impregnaba mi cabeza del vapor del río Mekong. Me encantaba sus susurrante estilo, casi como relatado al oído. Y hablaba de amantes y entonces supe que nunca escribiría como ella pero podía sentir así. Modificó mis nociones del amor.

Duras escribe: “Los besos en el cuerpo hacen llorar. También diríase que consuelan”.
Aseguraba que uno escribe siempre sobre el cuerpo muerto del mundo, y también sobre el cuerpo muerto del amor, no para reemplazarlos, sino para consignar el desierto que dejan. Y repite, se repite como en un bucle, quizás inventándose aquella pasión china de un hombre que se presentaba a buscarle maquillado.

Un amor-compañero llegó a la vida de Marguerite cuando ella estaba sin aliento. con el volvió a escribir y a filmar, para darse cuenta de su imposibilidad de amar.  Su acompañante la protegerá, la soportará. Y lo maltratará. 

Vivió entre prosas, películas, marihuana y alcohol y frases que hacen llorar como aquellos besos en Indochina. Nunca dejó de hacer mermeladas.Posiblemente para sentir en sus labios la dulzura perdida.

Jamás he dado importancia a la puntuación.